martes, 30 de julio de 2013

El nuevo mapa de las universidades chilenas: las que suben y las que bajan. (1)



Profesionales de la educación opinan.

¿Cuál es la mejor universidad del país?

"No hay una única...depende de la carrera". La respuesta es tajante e inmediata, y da cuenta de la profunda transformación que ha vivido el sistema de educación superior chileno en la última década, el que se ha reorganizado completamente cambiando el orden de preferencias que durante años tenían las universidades y dando vida a un nuevo mapa de estos centros de educación.

"Hay dos cambios sustanciales. Por un lado, la irrupción de universidades privadas captando los mejores alumnos del sistema, privilegio que antes era sólo de las tradicionales. Y, por otro, la llegada de un contingente grande de estudiantes, con mucho menos calificación académica, que se están yendo a las universidades no selectivas haciéndolas crecer fuertemente". (María José Lemaitre).

Factores que explican esta transformación.

1) El financiamiento, que en los últimos años aceleró el explosivo aumento de matrícula que ya se venía dando desde que comenzaron a multiplicarse las universidades privadas, la mayor parte concentradas en Santiago. Hace 10 años había 450 mil alumnos en toda la educación superior, hoy la cifra supera el millón 300 mil.

"El Crédito con Aval del Estado ha sido clave en todo esto, porque permitió que muchos alumnos que iban a alguna de las 25 universidades del Consejo de Rectores porque allí les brindaban crédito, ya no tengan esa restricción y acudan a las privadas. Es anecdótico, pero he oído al rector de la de Concepción quejarse amargamente que sus estudiantes buenos que antes venían de Santiago, ya no van. Hay un cambio en la estructura y composición del alumnado, sobre todo en las regiones”. (María José Lemaitre).

 “Como consecuencia del mayor acceso a la educación superior, la proliferación de universidades privadas se extendió a regiones. Basta con salir fuera de Santiago para toparse con infraestructuras enormes que hasta hace poco no existían, tremendos edificios destinados a universidades. En parte de ello es porque el actual sistema de financiamiento cubre sólo el arancel de referencia, no el total, y para un alumno de regiones resulta muy caro ir a estudiar en Santiago. Eso obviamente generó una demanda latente que las universidades privadas han empezado a utilizar cada vez más. (Sergio Urzúa).

Y aunque en principio el aumento de la matrícula se centraba en carreras profesionales, durante los últimos años ha cambiado radicalmente esa tendencia. A nivel de primer año, la educación técnica de nivel superior, en universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica, está recibiendo casi a la mitad de los nuevos estudiantes. Eso es un cambio enorme, sobre todo porque hace 10 ó 15 años todos decían que los centros de formación técnica no tenían ningún futuro.

2)  La composición social de los alumnos se ha modificado fuertemente en algunos planteles. Las universidades regionales también han vivido fuertes cambios en la composición de sus estudiantes.

"Sabemos que un determinado tipo de alumno conlleva un determinado tipo de familia, de colegio, de barrio, de trayectoria, de puntaje PSU y de universidad. Las universidades que forman gente para la élite política y económica en el mundo son muy pocas. En Estados Unidos serán 20, en Japón 4 y aquí la Chile y la Católica. Sin embargo, en la élite económica ya entró la Adolfo Ibáñez y la Santa María. Pero, por ejemplo, falta ver de dónde saldrá la élite profesional chilena, los que dirijan colegios o los medios de comunicación. (José Joaquín Brunner).

"Por ejemplo en la UFRO o la del Bío-Bío, que cada vez se han ido consolidando más, el 70% de los alumnos son los mejores estudiantes de la región, aunque la mayor parte de liceos municipales, porque lo mejor de los alumnos de esa zona se va a alguna universidad en Santiago. Lejos de ir a la baja, este tipo de planteles va a seguir jugando un rol fundamental en términos de movilidad social". (José Joaquín Brunner).

“Hay un fenómeno cada vez más creciente de las familias a la hora de elegir en qué universidad estudian sus hijos: la experiencia que quieres que tenga el alumno. Si la idea es que esté entre puros jóvenes iguales, en lo económico, social y cultural se va a una universidad, pero si busca convivir con un máximo de diversidad se irá a otro tipo de plantel. Incluso más, porque si busca lograr una red de apoyo que le permita insertarse laboralmente, bien apenas egrese, puede acudir a determinadas universidades y si la idea es que se case bien, será otra universidad. Y eso está ocurriendo". (José Joaquín Brunner).

3) La gestión y los recursos de los planteles. "El problema en este mercado es que durante mucho tiempo no hubo un trabajo profesional dentro de las universidades y ese profesionalismo estaba focalizado en la Católica y la Chile, pero poco a poco eso ha cambiando, Hoy hay jugadores que antes no entraban. Hace 10 años hubiese dudado catalogar a algunas privadas como universidades, aun cuando tuviesen el título de universidad. Muchas entendieron la importancia de un buen equipo docente por sobre la infraestructura: es fácil armar programas y tener edificios, lo difícil es lograr un buen capital humano. No es lo mismo comprar horas a profesores “taxis” para que hagan clases, que probablemente era lo que existía antes, que tener una masa crítica de personas sentadas discutiendo. Hay universidades privadas que han empezado a hacer esto último y será cada vez más frecuente". (Sergio Urzúa).

"Hay un avance en algunas universidades privadas en desarrollo de investigación y atraer gente de mayor peso. Probablemente no es una correlación uno a uno, pero sí hay un elemento de calidad que no se puede ignorar". (María José Lemaitre)

Fuente: Diario La segunda