miércoles, 13 de noviembre de 2013

Flipping: las clases en la casa y las tareas en el colegio



El colegio invertido...


Los nacidos después de 1993 son nativos digitales. Aprendieron a leer al mismo tiempo que conocieron las tecnologías digitales, por lo tanto la educación tiene que aceptar este contexto y utilizar los recursos tecnológicos para adaptar sus enseñanzas a la realidad de sus estudiantes. Es el mundo en que ellos viven. Hay que conectarse en su terreno.
                   
En el 2010 la escuela de enseñanza media Clintondale High School de Detroit, en Estados Unidos, se convirtió en un colegio invertido (flipped school). ¿De qué trata eso? Un colegio en el que los alumnos ven las clases de sus profesores en su casa y hacen las tareas en la sala de clases. Los profesores graban sus clases por video, que los alumnos ven en sus smartphones, computadores o tablets, a la hora de almuerzo, en su casa o en el laboratorio de tecnología del colegio y durante las clases hacen proyectos, ejercicios o experimentos en grupo, mientras el profesor recorre la sala.

Fue el primer colegio en ese país en “hacerlo al revés” por completo, ya que todas sus clases se enseñan de esa manera y muchos colegios ya están copiando esa metodología. Sus divulgadores son Aaron Sams y Jonathan Bergmann, dos profesores de Química de secundaria de Woodland Park, en Colorado, quiénes escribieron el libro llamado “Flip your classroom: reach every student in every class every day” (Invierta su aula: alcance a cada estudiante en cada clase cada día). Este modelo está en sus comienzos, pero es una opción de cómo usar la tecnología para humanizar el aula.

Los videos duran entre 3 y 6 minutos porque eso los incita a verlos más de una vez por si tienen dudas o no entendieron algo. El colegio también usa archivos de audio y lecturas como tareas y utiliza videos de la Khan Academy, TED y otras fuentes. Ven en material en sus casa muchas veces con sus padres. El profesor Robert Townsend dice que  mientras solo la mitad de sus estudiantes hacía las tareas tradicionales, el 75 al 80% si ve los videos. A las clases en video se están agregando discusiones on line para tratar de incluir más pensamiento crítico.

Con el sistema de aula invertida se libera tiempo de clase para el trabajo práctico. Los alumnos aprenden haciendo y preguntando, como ellos dicen: el colegio no debe ser un lugar para espectadores. Gracias a esta moderna metodología los niños desarrollan una capacidad analítica superior y de proyectos prácticos.

Como resultado de esta metodología el colegio Clintondale bajó un 30% de fracaso de sus alumnos a menos del 10%. Las tasas de graduación aumentaron a un 90% y la matriculación a la universidad de sus alumnos pasó de un 63% al 80% en dos años. La experiencia del colegio indica que el mayor efecto del “flipping” en las aulas es en los estudiantes con mayores dificultades.