miércoles, 17 de junio de 2015

Retención de alumnos: el qué y el cómo


Si se aplicarán todas las teorías que existen sobre retención, sin duda, no habría deserción, lo que se contradice con la realidad de muchas instituciones educativas. 

No existen pócimas mágicas para problemas que responden a la carencia de soluciones continuas en los planes de retención. El punto de partida es una institucionalidad organizada y con personal capaz de internalizarla, donde exista una relación directa entre los planes estratégicos de retención y las experiencias de los alumnos en la institución educativa. Un programa correcto debe vincular los aspectos de las vivencias de los estudiantes con proyectos de retención y fidelización que realmente sean efectivos. Los planes de gestión de retención no son estáticos sino que deben ser dinámicos y de acuerdo a la realidad del contexto. Recordemos que se trabaja con alumnos y eso exige dinamismo y no solamente un proyecto teórico creado desde un escritorio.

Muchas instituciones educativas tiene planes de retención que en la teoría se ven correctos y donde el “qué hay que hacer” está muy bien explicado, pero que al aplicarlos se encuentran con la realidad de los estudiantes y a veces funcionan y otras no. La clave consiste en “cómo hay que implementarlos” y en ese aspecto el personal es de alta importancia. Al asumir una mirada global de los programas de gestión estratégica interna se debe hacer efectiva la vinculación del entorno institucional  con sus personas generando un real compromiso hacia la fidelización de los estudiantes. Si se aplicarán todas las teorías que existen sobre retención, sin duda, no habría deserción, lo que se contradice con la realidad de muchas instituciones educativas. Generalmente, se tiene una aproximación poco sistemática y fragmentada, donde cada estamento actúa por separado y por su cuenta, sin procedimientos tácticos-operativos que concreten realidades para los estudiantes.

El diseño del plan de retención requiere la construcción de una línea base acerca de las acciones que desarrollará la institución  aprendiendo a escuchar a sus estudiantes, siendo principalmente empática, para identificar sus reales intereses, necesidades y expectativas y trabajar coordinadamente en el cumplimiento de ellas para que los alumnos logren culminar con éxito sus estudios. La motivación, la satisfacción y las experiencias relevantes vividas por el estudiante en la institución educativa son claves para  la fidelización, interactuadas con la actitud de servicio y el nivel de compromiso de directivos, docentes y personal administrativo. En este punto es importantes destacar que los encargados de atender a los estudiantes en riesgo de deserción, deben ser profesionales con experiencia y vocación de servicio y quiénes  deben identificar las expectativas de sus alumnos y trabajar en el cumplimiento de ellas.

En muchas instituciones de pensamiento simplista y fácil se llega  a la conclusión que reducir el nivel de exigencia académica o reducir los estándares de calidad es la gran solución a la deserción, pero con eso solo se consigue afectar el prestigio de la organización. Se deben desarrollar soluciones tanto grupales como individuales, dependiendo de las necesidades y características de los estudiantes, dando especial importancia al diseño de planes de acción preventivos y no solamente correctivos.  En la retención de estudiantes se debe pensar en el largo plazo y no en soluciones cortoplacistas.